Son tantas las cosas que aún se pueden decir.
Son tantos los versos que aún pueden hablar.
Son tantos los trazos que aún pueden definirte.
Son demasiados, sí.
Pero esto es lo verdaderamente grande.
Es tanto el fervor de esta petición,
que sólo se puede comparar con la nostalgia de esos días.
No me olvides, por favor
Que no sea tan fácil y pronto olvidar a este loco.
A este loco que quiso soñarte un día,
y terminó perdido en ti sin remedio
Que sea un loco más soñador que yo entonces,
el que venga a reemplazar a este iluso.
Déjame vivir de esta manera,
como te viví un día.
No me olvides, por favor
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