miércoles, 12 de diciembre de 2012

Buscándome XI

     -Las estrellas son hermosas esta noche.
     -Supongo.
     -¿No te gustan las estrellas?
     -Sólo son pequeños soles, no veo la belleza de la que hablas.
     -¿No puedes ver la belleza?
     -Quiero decir que aunque la vea, no soy capaz de apreciarla, o valorarla como tú lo haces.
     -La belleza es otra cosa variable, ¿no? Después de todo cada quien ve diferente.
     -No sólo eso, también cambia el valor y la interpretación de cada cosa. Por ejemplo, un hombre pobre verá una moneda de oro como toda una fortuna, para un rey, una moneda de oro no es nada entre su riqueza.
     -Pero eso no es belleza.
     -No, pero es la valoración que hace cada uno. Eso permite ver algo más bello de lo que es.
     -Entonces por eso un niño verá las cosas diferentes. Porque el ve el mundo diferente.
     -Así es. Dicen que el niño es inocencia y pureza. Es porque aprecia algo por lo que es, y no por lo que se supone que es.
     -Sería hermoso ser aún como un niño.
     -Yo no diría eso.
     -No entiendo porque te alejas tanto de esta realidad, de la gente, de la belleza, de lo normal.
     -Tampoco sabría decírtelo.
     -En verdad no creo poder comprender todo lo que me digas.
     -Te he hablado de muchas cosas, supongo. Pero, ¿qué crees que que sea lo que relaciona todo eso?
     -¿Algo que conecte todo lo que has dicho?
     -Como un resumen de las moralejas, o una moraleja de éstas.
     -¿No hay que dejarse llevar por la corriente?
     -No, no es esa.
     -¿El nombre no revela tu ser?
     -Tampoco.
     -¿Nada es como lo vemos?
     -Piensa, ¿qué es lo que necesitas para saber el nombre que revele tu ser?, ¿qué debes hacer si quieres conocer la esencia de algo?, ¿qué es lo que te permitirá apreciar las cosas por lo que son?
     -Comprender. Comprender lo que veo, lo que siento.
     -Exacto la moraleja es sólo eso, comprendiendo puedes llegar a tus propias conclusiones.
     -Comprender, sencillo aparentemente, pero difícil de desentrañar.
     Se quedó mirando el fuego. Ya no sabía que era lo que pensaba, si había comprendido lo que había dicho o no.
     -¿Sabes?, has crecido mucho desde la primera vez que hablamos.
     -¿En serio?
     -Crecer es adquirir experiencias, madurar es saber usar las experiencias. Sólo tú puedes saber lo que sucede en tu interior.
     -Supongo que estoy madurando.

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