lunes, 24 de diciembre de 2012

Buscándome XII

     -El silencio ya se ha vuelto incómodo.
     -¿Te molesta?
     -No, extraño platicar. Esos diálogos que teníamos en los primeros días.
     -Yo también.
     -¿Entonces por qué no hablas?
     -He pensado.
     -¿En qué?
     -¿Puedes pensar mientras ves algo que te distrae?
     -Quizá no. Pero, ¿qué tiene que ver?
     -Estos últimos días volví a ser quien fui y pensé. Ahora he vuelto.
     -Si intentara comprender cada cosa que dices, me perdería en un laberinto de significados.
     -Mejor comprender cada cosa que dices.
     -¿Piensas todo lo que dices?
     -A veces las palabras fluyen antes de que mi mente las seleccione, pero las rectifico.
     -Siempre nos desviamos de lo que estábamos hablando.
     -¿Segura que sabes que camino está tomando?
     -Probablemente no, pero sí se cuando no estoy siguiendolo.
     -Quizá.
     -Decías que comprenda las cosas, que no sólo vea con los ojos. ¿Entonces uso mi alma para comprender algo?
     -Habrá cosas que no sirvan para comprender, debes saber preguntarte, saber qué buscas y cómo lo buscas.
     -Entonces debo intuir qué hacer.
     -Sólo siente.
     -Nunca entenderé a lo que te refieres.
     -Siente. Siente la felicidad en las lágrimas, y la opulencia en la sencillez. Usa los ojos para ver las lágrimas, usa los oídos para oír el llanto, usa tu mente para entender por qué llora y usa tu alma para comprenderlo y fundirte con él.
     -Pero entiendo las lágrimas, lloran cuando están tristes y a veces cuando están felices, aunque también cuando ríen demasiado.
     -Usas la mente para eso. También usa el cuerpo para sentir el momento y el alma para sentirlo.
     -¿En serio debo comprenderlo todo?
     -¿Qué quieres comprender?
     -Sólo a mí misma.
     -¿Te has escuchado? ¿Te has preguntado por  qué haces lo que haces? ¿Sientes cuando estás llorando sin lágrimas?
     -No sé.
     -Tú no eres un nombre, recuérdalo.
     -Soy una hormiga que pretende escalar una montaña y sabe que no alcanzará a llegar a a la cima.
     -Pero, una montaña para una hormiga puede ser un monte para un hombre.
     -Son insignificantes mis metas comparadas con las de los demás.
     -No creas que por quererte comprender a tí misma antes que todos los misterios del Universo, tengas menos aspiraciones, o sean más pequeñas. ¿Entiendes tu alma o descrifas tus átomos? Ya es tu elección.
     -De acuerdo. Quizá debería tener una meta, para mantener un objetivo y no perderme.
     -Planéalo detenidamente, o simplemente, no te arrepientas después.
     -¿Por qué?
     -Al seguir un camino puedes sellar otros.
     -Veré que hago.
     -Piénsalo después de descansar. Dormir es necesario.
     -De acuerdo- En verdad era increíble la rapidez con la que podía conciliar el sueño.
     <¿Qué tipo de camino crees que siga?>
     -Hace tiempo que no hablabas.
     <También he estado pensando, ¿sabes?>
     -Que bien.

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