viernes, 25 de enero de 2013

Via prisci

     -Nunca creí que tendría que hacerlo. Volver sobre mis pasos. Lo que ya había abandonado lo retomé. Es extraño, crecí. Quizá para mejorar debe uno de fallar, reflexionar sobre ello y volver al juego.
     -Quizá sea así.
     -Pero, ¿sabes una cosa?
     -¿Qué?
     -La persona que me encontré seguía su propio camino, pero nunca me dijo por qué.
     -¿Por qué lo seguía?
     -No, por qué había hecho su camino tan solitario.
     -¡Ah! Tal vez no le agradaba estar con los demás.
     -Estoy segura que de alguna manera me daría a entender, porque nunca me daba una respuesta directa, que las relaciones no son como las vemos.
     -Encontraste una persona muy extraña.
     -Ya lo creo, pero me hubiera gustado conocerlo.
     -¿No estuviste con él dos semanas?
     -Pero nunca llegué a conocerlo realmente.
     -Creo que te hizo daño estar tanto tiempo a la intemperie.
     -Quizá.
     -Vamos a comer algo, con el estómago lleno la cabeza trabaja mejor.
     -De acuerdo.
     -Y no te vuelvas a ir tan repentinamente, asustaste a todos.
     -Sólo dí un pequeño paseo.
     -Sí, claro.
     -Ahora sigue una larga carrera.
     -¿Te volverás a ir?
     -Sí, pero antes debo encontrar algo.
     -¿Tu propio camino?
     -También.
     -¿Entonces qué quieres de comer?
     -No sé, empecemos con una infusión de manzanilla.

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