-¿Por qué la pregunta?
-Llevo varios días con esa duda y cada vez que te pregunto terminamos hablando de otro tema complejo.
-¿Estás consciente de tu propio nombre?
-Por ahora no, pero yo te pregunté eso primero.
-En realidad sólo pediste mi nombre. Aún no me conozco lo suficiente para estar seguro de esto.
-¿Todavía no? Pero... al menos dime una parte.
-Si quieres puedo decírtelo, pero tú deberás entender tu propio nombre.
-¿Por qué?
-Hay sombras en tu mente, rincones que no has explorado todavía.
-Lo sé.
-Entonces hazlo.
-¿En este momento?
-No. Es imposible que puedas develar todos esos misterios tan rápido.
-De acuerdo. Encontraré mi verdadero ser.
-No es exactamente eso. Es entender en qué consistes.
-Lo haré.
-Confiaré en tu mirada.
-Confiaré en mí misma.
-Te diré un pequeño fragmento de mi nombre. Espero que me hayas comprendido mas allá de una palabra. Soy Cercatore.
-¿Cercatore?
-Así es. Buscador.
-¡Oh!
No dijo nada más. Se quedó pensando, quizá pensaba en mi significado, o quizá en el suyo propio. En ese momento me dí cuenta que acabábamos de llegar a nuestro destino.
-¡Qué lástima!
-¿Qué pasa?
-Hemos llegado al final de este recorrido.- Dije.
Priscila miró a su alrededor intentando determinar qué había en ese lugar. Estábamos en una llanura, desprovista de vida.
-¿Qué hay aquí?
<El final de esto.>
-Prácticamente, todo.
-No veo mas que algunos árboles en la lejanía.
-El caso no es qué hay aquí, sino qué habrá aquí.
-No entiendo.
-Hace algún tiempo, aquí perdí la orientación de mi vida. Desde entonces he vagado intentando encontrar algún sentido a través de la filosofía.
-Buscando un camino que recorrer.- Musitó.
<Sólo buscando un lugar al que huir.>
-Éste es el final de mi camino.
-¿Entonces que harás? ¿Te irás?
-En realidad volveré.
-¿A dónde?
-Conmigo mismo. Me dí cuenta que soy lo único que tengo.
-¿Entonces ya no volveremos a vernos?
-Quizá encuentres mi cuerpo, pero te recuerdo que ya no seré Cercatore, seré alguien que fui, pero que podría ser yo nuevamente.
-Pero creí que habías encontrado la realidad.
-No fue así, la verdad me alcanzó, pero la realidad, no lo creo. Me perdí.
-Estos días fueron... enigmáticos. Te lo agradezco profundamente.
-¿Te puedo pedir un favor?
-No estoy segura, ¿cuál es?
-¿Podrías no olvidarme?
-¡No hay problema! Aunque lo quisiera no podría.
-Me refiero a mis palabras, que las recuerdes, que las tengas presentes. No dejes que me vaya del todo.
-Está bien. Lo prometo.
-Esta noche me iré. Pero no quiero que estés presente, te podría suceder lo mismo que a mí.
-Lo tendré en cuenta.
-¡Estoy hablando en serio!- Grité por primera vez en mucho tiempo.- No debes estar aquí.- Dije ya serenándome un poco.
-Entiendo, no tienes que enojarte.
-Sólo vete antes que todo empiece. Explotaré pronto y prefiero hacerlo aislado. Sin nadie cerca a quien pueda dañar.
-De acuerdo, me iré.- Dijo dándose la vuelta.
-Espera, Priscila.
-¿Qué sucede?
-Cuando te comprendas, haz lo que quieras.
-¿Cómo?
-Lo sabrás cuando llegues a ese punto.
-¿Qué?
-El por qué de todas mis preguntas, de tus preguntas, no la respuesta, pero si el origen.
-Entonces llegaré a ese punto y después te encontraré.
-¿En qué sentido?
-Lo sabré cuando llegue a ese punto.- Dijo sonriendo, no lo pude evitar y sonreí también.
-Bien, ojalá termines tu propia travesía.
-Me has dado un barco, viajaré por cuanto mar llegue.
-Sólo recuerda que el barco está hecho para navegar, no para volar.
-Lo tendré en cuenta.- Y esta vez si se fue.
<¿Estás seguro de esto?>
-No, pero ya estoy aquí.
<No te preocupes, seguirás siendo tú.>
-¿Por qué lo dices?
<No lo sé. Pero el Sol ya se ocultó, no falta mucho.>
-No hay marcha atrás.
<Así es, no la hay.>
Sentí un escalofrío.
-No podré volver.
<¿Estás seguro?>
Y la realidad tembló.
-¿Qué hay aquí?
<El final de esto.>
-Prácticamente, todo.
-No veo mas que algunos árboles en la lejanía.
-El caso no es qué hay aquí, sino qué habrá aquí.
-No entiendo.
-Hace algún tiempo, aquí perdí la orientación de mi vida. Desde entonces he vagado intentando encontrar algún sentido a través de la filosofía.
-Buscando un camino que recorrer.- Musitó.
<Sólo buscando un lugar al que huir.>
-Éste es el final de mi camino.
-¿Entonces que harás? ¿Te irás?
-En realidad volveré.
-¿A dónde?
-Conmigo mismo. Me dí cuenta que soy lo único que tengo.
-¿Entonces ya no volveremos a vernos?
-Quizá encuentres mi cuerpo, pero te recuerdo que ya no seré Cercatore, seré alguien que fui, pero que podría ser yo nuevamente.
-Pero creí que habías encontrado la realidad.
-No fue así, la verdad me alcanzó, pero la realidad, no lo creo. Me perdí.
-Estos días fueron... enigmáticos. Te lo agradezco profundamente.
-¿Te puedo pedir un favor?
-No estoy segura, ¿cuál es?
-¿Podrías no olvidarme?
-¡No hay problema! Aunque lo quisiera no podría.
-Me refiero a mis palabras, que las recuerdes, que las tengas presentes. No dejes que me vaya del todo.
-Está bien. Lo prometo.
-Esta noche me iré. Pero no quiero que estés presente, te podría suceder lo mismo que a mí.
-Lo tendré en cuenta.
-¡Estoy hablando en serio!- Grité por primera vez en mucho tiempo.- No debes estar aquí.- Dije ya serenándome un poco.
-Entiendo, no tienes que enojarte.
-Sólo vete antes que todo empiece. Explotaré pronto y prefiero hacerlo aislado. Sin nadie cerca a quien pueda dañar.
-De acuerdo, me iré.- Dijo dándose la vuelta.
-Espera, Priscila.
-¿Qué sucede?
-Cuando te comprendas, haz lo que quieras.
-¿Cómo?
-Lo sabrás cuando llegues a ese punto.
-¿Qué?
-El por qué de todas mis preguntas, de tus preguntas, no la respuesta, pero si el origen.
-Entonces llegaré a ese punto y después te encontraré.
-¿En qué sentido?
-Lo sabré cuando llegue a ese punto.- Dijo sonriendo, no lo pude evitar y sonreí también.
-Bien, ojalá termines tu propia travesía.
-Me has dado un barco, viajaré por cuanto mar llegue.
-Sólo recuerda que el barco está hecho para navegar, no para volar.
-Lo tendré en cuenta.- Y esta vez si se fue.
<¿Estás seguro de esto?>
-No, pero ya estoy aquí.
<No te preocupes, seguirás siendo tú.>
-¿Por qué lo dices?
<No lo sé. Pero el Sol ya se ocultó, no falta mucho.>
-No hay marcha atrás.
<Así es, no la hay.>
Sentí un escalofrío.
-No podré volver.
<¿Estás seguro?>
Y la realidad tembló.
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